viernes, 9 de febrero de 2024

La personalidad como herramienta en la escuela de cuentería Nárrate

La existencia de una teoría para la narración oral  le ha permitido a Nárrate identificar los elementos que constituyen la oralidad y de esta manera identificar herramientas para potenciarlos.

Mapa teórico de oralidad

Es aquí donde se comprende cómo la personalidad del narrador resulta relevante y forma parte esencial de la narración misma. Cuando una persona asume el oficio de cuentero, convierte su vida en una obra de arte, pues al contar historias de manera oral, está contando también su propia historia.

Por un lado, podemos afirmar que solo los relatos que se relacionan con la vida del artista, o que de alguna forma pueden vincularse a ella, son los que realmente se interiorizan. Los cuenteros suelen decir que ellos no escogen los cuentos, sino que los cuentos los escogen a ellos, y es verdad.

Por otro lado, la narración oral tiene una característica esencial: es una co-creación. Los relatos se construyen junto con el público. El narrador oral crea la historia en el aquí y el ahora. Maneja una estructura del cuento y, aunque este provenga de la literatura, lleva los personajes y las acciones en su mente. Sin embargo, narra desde sus imaginarios, desde sus recuerdos, y durante el relato puede entrar o salir del hilo principal cuando lo desee, para comentar, agregar o suprimir elementos. Porque, aun tratándose de un cuento literario de autor, el narrador oral lo reinventa. Al narrarlo, se apropia de la historia y realiza ajustes según su vida y su estilo de oralidad.

Por todo esto, la personalidad del narrador oral es fundamental: será la personalidad de sus relatos, la que marque su voz y su estilo.

Esto la distingue claramente del arte representativo, en el cual el artista se convierte en experto en adoptar la personalidad que la obra exige. Esta es una de las diferencias esenciales entre la narración oral y el teatro.

Es una regla de oro para quienes buscan comprender la cuentería.


martes, 6 de febrero de 2024

Escuela de cuenteria y oralidad NÁRRATE

 Muchas iniciativas han surgido desde la pandemia, y una de ellas ha sido la escuela de oralidad y oralidad artística Nárrate. Una escuela que se caracteriza por su especialidad en los cursos virtuales.

viernes, 14 de enero de 2022

El otro como caníbal, o un relato de ética en la narración oral

 

Iniciando el año me invitaron a contar cuentos a la orilla del río Cartama en la vereda Pescadero en Támesis. Si no podemos contar cuentos en los teatros, contamos en los ríos, pensé, y dije que sí a este proyecto de Comfama y la agencia turística Ecocartama.

miércoles, 26 de mayo de 2021

La oralidad en escena

He publicado un primer libro de lo que han representado varios años de investigación sobre la narración oral y en específico sobre la oralidad.

sábado, 22 de mayo de 2021

No es arte de contar cuentos, es arte oral

 Como en otros países (Venezuela, México, España)  a finales del siglo XX en Colombia, nació el movimiento de cuentería  ocupando teatros, plazas, parques y, en general, casi todos los espacios sociales, sin que nadie sintiera la necesidad de preguntarse de qué se trataba. Narrar cuentos oralmente hacía parte de la cotidianidad del ser humano y, por tanto, los cuenteros se insertaron de manera natural en la vida cultural y artística del país. No hubo sorpresa ni extrañeza: la tradición oral ha estado ahí desde siempre, el arte de contar cuentos ha existido desde principios de la humanidad, dijeron muchos.

Sin embargo, en un momento comenzó a instalarse el discurso de que se trataba de algo nuevo o renovado, Narración Oral Escénica. Esa afirmación provocó risas entre antropólogos, políticos, escritores, gestores culturales e incluso entre los propios cuenteros, sobre todo aquellos que, desde la vertiente del “cuento en la educación”, llevaban años contando cuentos para niños o promocionando literatura infantil. No hay nada nuevo dijeron muchos, solo unas condiciones sociales que han permitido que resurja un viejo arte. Para otros, lo renovado era el uso de herramientas del teatro para contar cuentos en público.

Hoy podemos decir con más certeza que lo que emergió fue el gremio, la juntanza, y con ella un movimiento cultural y artístico que podría nombrarse como movimiento de cuentería o de narración oral. Un movimiento artístico que explotó con tanta fuerza entre finales de los ochenta y principios de los noventa que fue llamado Boom, "el boom de la cuenteria en Colombia". Los cuenteros jalaban público, creaban mecanismos de circulación, festivales, encuentros y gran diversidad de formatos y obras artísticas. Y después de una década, un poco más mesurado, siguió creciendo, no obstante, ese crecimiento práctico no estuvo acompañado de acuerdos conceptuales claros. Comenzaron a aparecer términos sin marcos históricos ni epistemológicos definidos, como cuentero natural o personaje narrador, entre muchos otros. Paralelamente, y gracias a que el movimiento de cuentería se fortaleció en las universidades, se invirtieron grandes esfuerzos académicos para vincular, a través de tesis e investigaciones, el arte de contar cuentos con casi todas las áreas del conocimiento. Algunos afortunados, lograron vincular conceptualmente la cuentería con diferentes campos del saber y muchos otros trastabillaron sin poder establecer un marco teórico para el arte de contar cuentos ya que no es posible hacerlo deslindándose de la teoría literaria y la teoría literaria no da cuenta de la oralidad.

La paradoja es evidente. Si el teatro cuenta historias, el cine cuenta historias y la literatura cuenta historias, ¿cómo construir un marco teórico sólido para definir el arte de contar cuentos? El problema no radica en la práctica misma, sino en el enfoque desde el cual se ha intentado legitimarla.

El discurso de que contar cuentos es un arte ha resultado insuficiente para abrir espacios entre la intelectualidad, la burocracia y las políticas públicas. Como consecuencia, el movimiento de cuentería quedó al vaivén de las circunstancias, fragmentado en islas regionales con discursos propios, algunos más efectivos que otros, pero sin acuerdos que lo consolidaran formalmente como movimiento nacional. Esta formalidad estaría evidenciada si existiera  una política explícita de fomento a la narración oral en Colombia, pero desafortunadamente no hay indicios de llegar allá en el corto plazo.

Las primeras generaciones de cuenteros, aquellas que iniciaron el boom y disfrutaron de teatros y plazas llenas, probablemente sabían que no se trataba del arte de contar cuentos, sino del arte de narrar oralmente y aunque no formularon acuerdos conceptuales explícitos, es innegable que gracias a ellas se lograron importantes reivindicaciones que abrieron camino a las generaciones posteriores.

Hoy, después de casi cuarenta años, la cuentería o la narración oral sigue sin una teoría propia y sin una política de salvaguardia y de fomento. Persiste la sensación de ser un arte escénico que no es teatro, en un país que no ha definido una linea nacional para las artes escénicas y en el que desde la centralidad hasta las regiones, las artes escénicas se miran  exclusivamente desde la lógica del teatro representativo. Cuando la narración oral se incluye en programas de fomento, en muchos casos, se hace bajo las estéticas y reglas del teatro o bajo las reglas y estéticas de la literatura, y como el fomento en la mayoría de casos se refleja en convocatorias de estímulos, las curadurías se hacen sin idoneidad. Asistiendo así a una disminución en la calidad de la creación artística que a la postre termina en sesgos en los que  cualquier ministro, director de cultura o burócrata considere a la narración oral como irrelevante y poco aportante, por desconocimiento, no solo de la historia, sino de los procesos artísticos que giran en torno a la oralidad.

Esto no solo es problemático, sino profundamente incoherente  con la historia del gremio, que incluso, a topa tolondra, ha forjado un movimiento artístico que ha revelado en los imaginarios sociales nuevas posibilidades formativas, económicas y estéticas para las artes. Hace cuarenta años no se asumía la narración oral artística como un oficio digno, necesario y remunerado. Tampoco se dimensionaba el impacto que la oralidad pensada como arte tendría en millones de seres humanos.

En síntesis, el problema radica en la falta de claridad teórica de todo el ecosistema de la oralidad y en no establecer con contundencia que no se trata del arte de contar cuentos, ni siquiera del arte de contar cuentos oralmente, sino del arte oral. La cuentería es arte oral, no es arte literario, ni es arte representativo, es arte con toda la potencia semiótica de la oralidad, en el que la escena no es el espacio de la representación, sino el espacio  de la comunicación, ya que la oralidad es comunicación y su prototipo es la conversación. El arte oral es la conversación dimensionada al plano artístico, es un arte secular que alberga múltiples formas, entre ellas la narración oral, y que reivindica la oralidad en su conjunto. 

La narración oral está íntimamente ligada al teatro y a la literatura pero es una forma artística diferente y mientras no exista su reconocimiento como forma de arte secular y no se valide su autonomía será muy difícil su fomento. 


 

sábado, 1 de julio de 2017

El Churimo

No se cómo crecerán las generaciones actuales pero las de antes supimos de la libertad que representa ser de pueblo.

domingo, 7 de mayo de 2017

Tocayo


De todos los misterios que tiene el universo, el de la muerte es el más cercano y azaroso porque llega de manera inexorable a cada quien.

lunes, 24 de abril de 2017

Tilde Montoya

Hay muchas rutas para ir de Medellín a Támesis, pero las directas son dos, cada una buscando cruzar el río Cauca.

domingo, 9 de abril de 2017

lunes, 3 de abril de 2017

El milagroso de Támesis


La televisión llegó a Támesis cuando Rojas Pinilla era presidente y por eso Uvaldina patiño era pinillista. 

domingo, 26 de marzo de 2017

Primo el brujo


Cuando extiendo las palmas de las manos, la derecha se resiste y conserva una inclinación hacia la izquierda.

martes, 21 de marzo de 2017

El inspector


Voy a terminar esta trilogía de Juan Lanas con un par de historias de una época anterior a la de la emisora Ondas del San Antonio.

domingo, 5 de marzo de 2017

domingo, 26 de febrero de 2017

El Borracho


Se llamaba Henry y lo conocí en la final del torneo municipal de ajedrez del año 1988.  Era uno de esos jugadores que estaba en el promedio, pero que cuando menos se pensaba daba partidas brillantes.  Yo también estaba en el promedio.  Todos éramos del promedio, a excepción de don Ever y Ratón que estaban muy por encima.  Y como ellos no participaron ese año, Henry y yo, llegamos a la final. Ya me habían advertido que el borracho aprovechaba su Parkinson para tumbar las fichas y desconcentrar,  y efectivamente la partida fue un desastre, en el que para no tener que pelear acordamos tablas. 

sábado, 18 de febrero de 2017

M JINCO

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En las épocas del M-19,

sábado, 11 de febrero de 2017

viernes, 3 de febrero de 2017

Nueva temporada

Saludos amigos.
Con esta entrada inicio una etapa como podcast, mejor dicho, como transmisor de relatos en audio. 

viernes, 12 de agosto de 2016

Bienaventuranzas

                      A Miguel Moncada Jaramillo

De algún lugar del universo
ha llegado mi hijo

lunes, 28 de diciembre de 2015

domingo, 14 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013

EL ARTE DE LA GUERRA -SUN TZU-

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Publico este libro en audio porque creo que es bueno que se sepa lo que piensan los que intervienen en la guerra, así puede ser un poco más fácil comprender la situación social de nuestro país. 

viernes, 25 de enero de 2013

SÍNDROME DE ABSTINENCIA


Dejar el cigarrillo es muy complicado,
hay que permitirle que se vaya solo,
así sin más, sin avisar, como si nada.